La vida moderna es
posible gracias a que conocemos los metales y sabemos cómo usarlos. Estos soportan
nuestros edificios y puentes, nos permiten volar, navegar y desplazarnos,
sustentan la producción industrial y el comercio. Con los metales medimos el
tiempo, hacemos monumentos, rendimos culto, nos adornamos, producimos arte y
hacemos la guerra. Pero esto no ha sido siempre igual.
Antiguamente no se
conocían los metales. Cuando se descubrieron y se aprendió a trabajarlos cambió
la vida de los pueblos. La historia de los metales se inició hace cerca de
nueve mil años en el Próximo Oriente. El primer metal utilizado fue el cobre;
en Palestina y Anatolia los antiguos pobladores martillaron trozos de cobre
nativo para formar herramientas. En los siguientes siglos se aprendió a extraer
cobre de los minerales y mezclarlo con estaño para formar bronce.






